Misiones

Oberá, la flor al cabo de una larga travesía

La segunda ciudad más habitada de la provincia de Misiones tiene una historia marcada por la convicción y el esfuerzo inmigrante, unido a la memoria y la fecundidad de la tierra roja y a destino argentino. Desde temprano, Oberá contó con un espíritu cooperativo que ayudó a organizar el desarrollo agrícola y los servicios que mejoraron la vida de la comunidad.

Oberá
Oberá web

¿Cómo se intuye un destino de luz al final de una larga travesía, primero navegando sobre un inmenso océano desde el norte casi más norte hacia el sur casi más sur, y luego superando adversidades en un paisaje de naturaleza tan desbordante de naturaleza en exuberancia como desconocido? 

Eran cuatro suecos, dos y dos hermanos (Kallsten y Halar Bengelsdorf, y Carlos y Guillermo Petersson), los que un día se atrevieron a ceder a la curiosidad por los comentarios inquietantes de una zona llamada Yerbal Viejo, y fueron a ver. 

Provincia: Misiones

Departamento: Oberá

Fundación: 9/7/1928

Población: 80635 (2022) 

Entusiasmados por la fecundidad que prometía la tierra roja, volvieron a Bonpland, adonde había llegado aquel contingente de unas 200 familias escandinavas (la mayoría sueca) que en 1891 habían partido desde acaso el puerto de Estocolmo, tentados por las propuestas para inmigrantes de que llegaban desde Brasil. Pero una epidemia de fiebre amarilla los fue corriendo más al sur, y más al sur, hasta que un día entraron al territorio de Misiones, que no sería identificado como una más de las provincias argentinas sino hasta 1953.

Les costó convencer a la comunidad que venía desde tan lejos de dar un paso más, pero lo lograron. Y allí, entre todos, afirmaron la creación de un pueblo que sería como un aluvión de crecimiento hasta que, andando las décadas, se convirtió en la segunda población más numerosa de la provincia (80.635 habitantes registrados en 2022), detrás de la capital Posadas.

“La que brilla”

“Oberá-1928”. Sólo eso decía la placa que se descubrió el 9 de julio de 1928 en la plaza San Martín. Pero acaso lo decía todo. Oberá, “la que brilla”, en idioma guaraní. La plaza era tan nueva como la fundación del pueblo, y su nombre ya indica integración argentina de los inmigrantes.

Pero además, y en este mismo sentido de integración con la tierra a cuya prosperidad le ofrendaron su esfuerzo, Oberá era el nombre de un bravo cacique guaraní que había encabezado en el siglo XVI una rebelión contra los españoles, alzando banderas de recuperación de tradiciones del pueblo originario. Fue neutralizada por el colonizador español Juan de Garay, el fundador de Buenos Aires. Oberá, el cacique, mientras tanto, tiene su monumento homenaje en la ciudad,

La Primera Guerra Mundial trajo más inmigrantes europeos, como franceses, alemanes, polacos ucranianos y otros europeos, más los finlandeses, suecos y demás que ya estaban.

Por eso, Oberá es el cobijo de la Fiesta Nacional del Inmigrante, una celebración que dura 11 días y se celebra en el Parque de las Naciones durante el mes de septiembre. Hay una docena de colectividades propias que le ponen colores, aromas y sabores a la gran reunión. Incluso, en el mes de julio, en el mismo lugar, sucede la Prefiesta del Inmigrante, un preparativo  para lo intenso que vendrá en la primavera.

El tabaco, la yerba mate y el té, en especial cuando los caminos y el transporte aumentaron la velocidad de los negocios, fueron la base económica de un despegue vertiginoso de lo que era un pueblo y se convirtió en una ciudad. Aunque antes, para alimentarse a sí mismos, los colonos cultivaron mandioca, maíz, zapallo, batata, poroto, zanahoria, achicoria, 

Pero hubo que pasar por momentos más que aciagos, como lo fue en 1936 la llamada “Masacre de Oberá”. Decenas, cientos de colonos con sus familias se movilizaron pacíficamente hacia el entonces corazón urbano del pueblo para reclamar por los bajos precios que se pagaban por los productos de su labor. Fueron recibidos a tiros por la Policía. El saldo de muertos y heridos fue sólo de los trabajadores.

“Espíritu cooperativo”

Pero volvamos a la huella de los inmigrantes. Ellos marcaron también un espíritu de cooperativismo que fortaleció el avance de la comunidad. La Cooperativa Agrícola Limitada de Oberá, creada en 1929, fue pionera en su tipo; agrupó y orientó la explotación de frutos de la tierra.

Esa institución fue casi un espejo en el que se miró la comunidad cuando el vertiginoso crecimiento de la población hizo que resultara insuficiente la provisión de energía eléctrica con la que se contaba desde febrero de 1937. 

Así, el 22 de junio de 1941 se realizó la Asamblea Constitutiva de la Entidad Cooperativa, que se llamó Cooperativa de Luz y Fuerza Motriz e Industrias anexas de Oberá Limitada. Además de la luz, un objetivo fundacional planteado fue “promover la difusión del espíritu cooperativo (...) para atender a las diferentes necesidades de la sociedad''. Por eso es que hoy también presta servicios de telecomunicaciones, agua potable, gas envasado, saneamiento y servicios fúnebres.

Oberá es hoy la coronación de una larga travesía de inmigrantes que se incorporaron a la tierra roja en convivencia con un viejo pasado y que asumieron la identidad argentina con pasión y esfuerzo para que abriera una flor nueva en la fecundidad y exuberancia misionera.

 

Su Cooperativa

La ciudad de Oberá cuenta con servicio de provisión de energía eléctrica desde el 27 de febrero de 1937. Fue obra de dos pioneros: Hans Joerg y Andrés Pigerl, quienes solicitan a la Comisión de Fomento Municipal, la autorización para instalar una Usina de corriente alterna, trifásica para suministrar luz y fuerza motriz a Oberá.

Debido a la gran demanda por el crecimiento de la población, la continuidad del servicio exigía una gran inversión. Fue entonces que un grupo de vecinos analizaron la situación y concluyeron en que la solución ideal al problema, es constituir una sociedad cooperativa. Ya conocían la positiva experiencia de la Cooperativa Agricultura Limitada de Oberá que fuera fundada el 17 de noviembre del año 1929.

El 22 de junio de 1941 se concreta la Asamblea Constitutiva de la Entidad Cooperativa, que se llamó ''Cooperativa de Luz y Fuerza Motriz e Industrias anexas de Oberá Limitada''. La Comisión Promotora estuvo presidida por el Sr. Virgilio Marín y el Sr. Pedro Carlos Krieger como Secretario. En esta Asamblea se aprueban los Estatutos Sociales que establecen los fines que eran: ''Producir corriente eléctrica para el uso exclusivo de asociados, proveer materiales eléctricos para sus instalaciones internas y transportar la energía eléctrica que produzca, como así también extender las redes eléctricas dentro y fuera del pueblo de Oberá''. Otro de sus objetivos era ''Promover la difusión del espíritu cooperativo entre sus asociados y organizar a medida que su capacidad financiera lo permita tantas secciones cuantas sean necesarias para atender a las diferentes necesidades de la sociedad''.

En la actualidad la cooperativa presta los servicios de:

  • Energía Eléctrica 
  • Agua Potable
  • Telecomunicaciones
  • Sepelios
  • Gas Envasado
  • Saneamiento


 


 

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