Dentro de los proyectos 2025 la Fundación COLSECOR, en su objetivo de conocer más sobre la realidad de localidades de Argentina tierra adentro, se propone afianzar los proyectos Reporte Mensual de Precios (RePre), Canasta Básica Alimentaria (CBA) y Medición de Calidad de Vida en Pueblos y Ciudades de Argentina.
Silvana Maldonado, del Consejo de Administración de la Fundación, participó del primer ciclo de reflexiones del año y se refirió a la generación de datos estadísticos desde las propias localidades, al asegurar que “ en el caso de la Canasta Básica, nos permite conocer y analizar el bienestar económico de las comunidades y colabora en la toma de decisiones a la hora de establecer políticas públicas. En este sentido, participar en la construcción de los datos estadísticos en cada uno de nuestros pueblos ayuda al hábito de la observación sistematizada de las realidades, optimizando la mirada sobre nosotros mismos y jerarquizando la voz del sector cooperativo con información fehaciente”.
En ese marco, resaltó además el hecho de generar datos que permitan medir los valores del cemento, nafta y gasoil. “Conocer esta información relacionada a la producción, construcción y transporte es un gran acierto metodológico de la Fundación COLSECOR, porque nos permite ver la evolución en el tiempo de cada uno y compararlos con los de otras localidades”.

Maldonado se refirió también al hecho de que la información sea comparada con registros a nivel nacional. “Esto ofrece la posibilidad que desde el entendimiento profundo sobre quienes somos localmente, pensemos nuestro país con compromiso de territorialidad. Implica tanto la gestión adecuada en nuestros lugares, como el reconocimiento de su importancia en términos culturales, económicos, sociales y ambientales”.
Calidad de Vida
La Medición de Calidad de Vida en Pueblos y Ciudades de Argentina es una investigación que la Fundación COLSECOR realiza desde el año 2020. Permite conocer datos nacionales y también los presenta desagregados por tamaño de localidad, segmentación que no es frecuente en este tipo de estudios.
Sobre ese aspecto, Maldonado sostuvo que “es un plus que enriquece el análisis, ya que no diluye la influencia que genera el tamaño de las comunidades sobre los indicadores del bienestar del lugar donde se habita. Lo que se percibe como bienestar según el tamaño de las localidades varía, y no observarlo puede provocar una idea incorrecta de lo que se entiende por calidad de vida”.
Al referirse a la periodicidad anual de este trabajo, consideró que “es una forma de mostrar las percepciones de los habitantes a lo largo del tiempo, creando un ´termómetro del bienestar social´. Así, las propuestas de desarrollo pueden delinearse con la mirada puesta en las personas que habitan el territorio”.
Finalmente, indicó que “es imprescindible que se sigan estudiando las realidades de nuestros pueblos. Desde mi punto de vista es importante por parte del sector cooperativo la realización de estas investigaciones, ya que nuestro sector ha construido una mirada práctica sobre las causas sociales que nos deja vastas experiencias, pero nos había alejado de los argumentos con rigor científico, debilitando en ocasiones nuestras opiniones. Hoy de la mano de la Fundación se puso en valor lo aprendido, al poder respaldarlo con datos concretos”.





