El aporte cooperativo al federalismo es otro de los ejes abordado en el ciclo de reflexiones que impulsa la Fundación COLSECOR en el marco del Día Internacional de las Cooperativas #CoopsDay.
Convencidos de la importancia de propiciar el diálogo sobre tópicos fundamentales y de pensar el rol de las cooperativas a futuro, se trabajó el tema del federalismo, a través del cual se propone la visibilización de la labor cooperativa y los desafíos que esta presenta, sobre todo en localidades muy alejadas de los centros urbanos.
Marta Battiston, vocal de la Cooperativa de Servicios Públicos de San Guillermo, localidad ubicada al noroeste de Santa Fe, reflexionó sobre el tema y sostuvo que desde la visión del federalismo y el arraigo, el cooperativismo representa una herramienta fundamental para el desarrollo equitativo y sostenible de las regiones. Al fomentar la asociación de individuos en torno a objetivos comunes, fortalece las economías locales y genera valor agregado en el propio territorio, hecho que reduce la dependencia de los grandes centros urbanos y distribuye el progreso de manera más homogénea.
Al profundizar en el tema, asegura que las cooperativas, al trabajar con un fuerte sentido de pertenencia a la comunidad, contribuyen directamente al arraigo de la población. Ofrecen oportunidades laborales, acceso a servicios esenciales y canales para la participación ciudadana.
En este sentido, Battiston indicó que el cooperativismo se alza como un motor para la verdadera federalización, donde el crecimiento emana desde las bases territoriales y que promueve la descentralización económica y social, empoderando a los ciudadanos en sus propios entornos. Al distribuir la capacidad de decisión y la gestión de recursos a nivel local, se construye un tejido social más resiliente y se equilibra el poder, promoviendo una distribución más equitativa de oportunidades y recursos a lo largo y ancho del territorio nacional.
Con respecto a la función de las cooperativas, sostuvo además que al estar arraigadas en la comunidad local, comprenden mejor las necesidades específicas y las particularidades del entorno, lo que les permite ofrecer soluciones adaptadas y sostenibles, donde el Estado o la economía lucrativa no llegan eficazmente.

El apoyo estatal, un factor crucial
Battiston se refirió además a un tema relevante, al asegurar que para un desarrollo real de los servicios públicos en las diferentes regiones, el apoyo del estado es indispensable. Este debería manifestarse a través de marcos regulatorios claros y estables que reconozcan la especificidad de las cooperativas y les otorguen seguridad jurídica.
Así, sostuvo que es fundamental el acceso al financiamiento en condiciones favorables, como líneas de crédito subsidiadas o fondos específicos para infraestructura, que les permitan a las entidades invertir en mejoras, expansión y modernización de sus redes.
La conectividad como herramienta para contribuir al federalismo
Al referirse al tema, Battiston aseguró que el aporte de las cooperativas a la conectividad en Argentina “es invaluable. Han jugado y siguen jugando un rol fundamental en la reducción de la brecha digital en Argentina, especialmente en zonas donde los grandes operadores comerciales no encuentran incentivos económicos para invertir”. Sostuvo que el modelo de gestión cooperativo centrado en la comunidad les permite llevar conectividad de calidad a localidades remotas o de baja densidad poblacional, replicando la función integradora que históricamente tuvieron las rutas y caminos.
“Al priorizar el servicio sobre la maximización de las ganancias, estas organizaciones aseguran que el acceso a Internet, hoy un derecho fundamental y motor de desarrollo, llegue a cada hogar y emprendimiento, fomentando así la equidad territorial y el arraigo. La infraestructura de Internet que despliegan las cooperativas no solo provee un servicio básico, sino que se convierte en un catalizador para el desarrollo productivo local”, indicó.

Internet, una aliada para la educación
Battiston se refirió además a la forma en que el desarrollo de la infraestructura de Internet impacta significativamente las condiciones de formación educativa en los pueblos, al democratizar el acceso a recursos que antes estaban limitados a los grandes centros urbanos. Esto acerca plataformas educativas en línea, bibliotecas virtuales, cursos especializados y herramientas interactivas, hecho que además fomenta la alfabetización digital, preparando a los asociados para un futuro cada vez más conectado.
No obstante, aseguró, “esta transformación no está exenta de desafíos. A pesar de los beneficios, la brecha digital persiste en muchas zonas rurales, donde la falta de infraestructura adecuada, los altos costos y la ausencia de dispositivos limitan el acceso efectivo a Internet. Es crucial acompañar el desarrollo de la infraestructura con capacitación docente en el uso pedagógico de las herramientas digitales y con programas que promuevan la equidad en el acceso a dispositivos. Solo así se podrá garantizar que Internet sea una verdadera herramienta de inclusión y mejora de la calidad educativa, y no un factor más de desigualdad”.
Finalizó agregando que es imprescindible la presencia del Estado para proveer asistencia técnica y capacitación necesarias en gestión, administración y nuevas tecnologías, fortaleciendo capacidades operativas y estratégicas que compensen las desventajas inherentes de ofrecer servicios en zonas de baja densidad poblacional y alto costo operativo.




