“El egoísmo como valor supremo es suicida para la civilización”, advirtió Mujica en el transcurso de una entrevista realizado por iniciativa de la Fundación Friedrich-Ebert-Stiftung (FES). No se trata solo de una observación moral, sino de un análisis político y estructural. Para Mujica, el sistema en que vivimos ha sido diseñado para reforzar la competencia, incluso en los niveles más cotidianos de la vida. “No se puede vivir sin los demás, y sin embargo nos educan para competir, no para convivir”, afirmó.
Lejos de reducir su crítica a una denuncia, Mujica propone una línea de transformación: volver a pensar en términos colectivos. “Una civilización que no puede pensar en clave de nosotros, no tiene futuro.” Esta afirmación no remite a un ideal abstracto, sino a una advertencia concreta sobre el destino de una humanidad que parece cada vez más fragmentada, sin capacidad para actuar de forma cooperativa frente a desafíos comunes.
El expresidente uruguayo insiste en que la cooperación no debe ser entendida como un acto de buena voluntad, sino como una forma de inteligencia práctica. “La cooperación no es caridad, es inteligencia colectiva puesta al servicio de la vida”, sostiene. Y lo reafirma con una perspectiva histórica: “Lo que nos salvó siempre no fue el más fuerte, sino el que supo colaborar con los otros.” Frente a la narrativa del individuo autosuficiente, Mujica recupera la dimensión comunitaria como fundamento evolutivo y político.
Desde Fundación COLSECOR compartimos estas palabras como parte del pensamiento vivo de nuestro presidente honorario. En una época marcada por la contradicción entre el lazo social que toda sociedad requiere y el mandato cultural que promueve el aislamiento como forma de éxito, sus palabras cobran hoy más vigencia que nunca.





