Ciclo de Reflexiones

Acerca de José "Pepe" Mujica

Iniciando el ciclo "Pensar a Pepe Mujica", el dirigente cooperativista Oscar Nocetti se refirió a la figura del presidente honorario de la Fundación Colsecor compartiendo un texto de su autoría.

pensar a pepe 2026. O Nocetti
pensar a pepe 2026. O Nocetti Fundación Colsecor

El ciclo de reflexiones sobre José "Pepe" Mujica, comienza este 2026 junto a uno de los principales referentes del cooperativismo y expresidente de la Cooperativa Popular de Electricidad Obras y Servicios Públicos de Santa Rosa (CPE), Oscar Nocetti, quien elaboró el siguiente escrito en referencia al presidente honorario de la Fundación:

"El último cristiano murió en la cruz" es una impactante frase del filósofo Friedrich Nietzsche y que puede leerse en su libro El Anticristo. Para Nietzsche, Cristo fundó una iglesia entregando su vida como ejemplo y dejó un corpus doctrinario de tal compromiso moral que resultó inalcanzable hasta para los mismos cristianos. Su Iglesia sobrevivió modificando, suavizando y hasta inaplicando algunos de sus preceptos. 

 La vida de José "Pepe" Mujica puede resonar en la sentencia de Nietzsche. El grado de involucramiento con las causas que defendió y las exigencias que se autoimpuso y le impusieron sus represores, durante los diez años en los que padeció la cárcel, han sido de tal magnitud que, como el Cristo que percibió Nietzsche, el expresidente uruguayo José "Pepe" Mujica es único. Siempre será admirado pero muy improbablemente replicado.

Dejemos que "Pepe" mismo nos narre las circunstancias que tuvo que sobrellevar. En un discurso dirigido a los jóvenes, cuenta: "He pasado de todo en la vida; estar seis meses atado con un alambre y con las manos en la espalda. Irme de cuerpo por no poder aguantar en un camión, y estar dos o tres días [en ese estado]. Estar dos años sin que me llevaran a bañarme y tener que bañarme con un frasco, una taza de agua y un pañuelo. He pasado de todo, pero no le tengo odio a nadie" .

orden san martin - pepe mujica
 

El peso de las palabras de Mujica reside en la praxis. En las acciones que desarrolló y en su ética personal. Su práctica política se centraba en la tolerancia. Insistía en comunicarse con los jóvenes y transferir su experiencia de aceptación de la diversidad política, aún de aquellas concepciones que estaban en las antípodas de su pensamiento. Insistía en no olvidar las amargas experiencias de sus años de cárcel. No dejaba, sin embargo, que el pasado lo desviara de impulsar, a todos los que quisieran escuchar, hacia un horizonte de simpleza existencial, de desapego de los bienes innecesarios, de proximidad con la naturaleza. No ofender, no perseguir, no maltratar constituían piedras basales de su acción política. Una vez más, vamos hacia sus palabras:  

"Lo que pasó, pasó. Sirve para aprender, sirve para tener enseñanzas. No tiene sentido andar cobrando cuentas ni nada, porque ¿sabes? hay que pensar en los nuevos que vienen. Hay cosas que no puedes olvidar, pero en la vida hay cuentas que no se cobran. Hay que aprender a ponerse una mochila y hay que aprender a andar y convivir en una sociedad. Significa respetar lo que es diferente, lo cual no quiere decir que estás de acuerdo; simplemente tienes que respetar porque si no, no hay convivencia posible".

 Como suele acaecer, estos hombres de ideas izquierdistas que expresan un humanismo basado en la solidaridad, en la tolerancia, en la aceptación de la diversidad y el respeto por la vida en todas sus formas, suelen ser reducidos a versiones a veces parciales y a veces edulcoradas. Versiones que, en ocasiones, omiten sus definidos posicionamientos críticos a la realidad política que los rodea.

Los señalamientos de "Pepe" Mujica sobre las contradicciones de la sociedad, de la injusticia que campea en distribución de los recursos, de la desigualdad de oportunidades y de las patologías de los planteos doctrinales de algunos gobiernos latinoamericanos, tanto conservadores como de izquierda, suelen ser -estos señalamientos- dejados de lado. Se brinda, entonces, una versión restringida de la riqueza de su pensamiento. Volvamos a sus dichos:

 "Yo creo que hay una actitud conservadora en el ser humano, permanente, que es válida. No confundir lo conservador con lo reaccionario. Lo reaccionario es la patología de lo conservador. Y existe una actitud de cambio que viene por el lado de la izquierda, buscando las mejoras y también la justicia permanente. Esas dos caras las tiene el hombre. La patología de la izquierda es el infantilismo; la patología de lo conservador es lo reaccionario. Reacción no es sólo conservar, es ir para atrás en una forma dogmática y cerrada. El infantilismo es la confusión permanente de los deseos con la realidad; y entonces caes con esas quimeras de plantear [que] hay que nacionalizar todo esto y todo lo demás, cuando se está muy lejos de poderlo hacer".

Hay que reconocer que es imposible ceñir la riqueza del pensamiento de "Pepe" a los límites de un artículo. Pero al menos he tratado, con trazos gruesos, de marcar algunos aspectos ineludibles del gran pensamiento de José Mujica.

Resta agradecer que Colsecor nos haya permitido conocer a "Pepe" en persona y enriquecernos de esa fuente inagotable de saberes que este entrañable hermano uruguayo nos compartió.


 

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