La causa ambiental crea responsabilidades que el Estado no puede eludir
Abogado especializado en derecho ambiental y políticas públicas, con una reconocida trayectoria en la defensa del ambiente como bien colectivo y en la promoción de la justicia climática, Aldo Novak, interpela en esta entrevista a las autoridades y al sistema judicial desde una premisa contundente: sin cumplimiento efectivo de las normas ambientales, el derecho a un ambiente sano se vuelve letra muerta.
En el marco del proyecto Biocomunidad de Fundación Colsecor, Novak aporta una mirada jurídica sobre el impacto del calor extremo y la responsabilidad del Estado frente a las muertes que provocan las altas temperaturas en entornos urbanos desprotegidos. "Siempre va a haber una gran cuota parte de responsabilidad del Estado y de las autoridades", afirmó al referirse a los fallecimientos ocurridos en barrios sin arbolado ni refugios adecuados.
Para el especialista, el artículo 41 de la Constitución Nacional y las leyes de presupuestos mínimos establecen deberes claros de prevención y control. Sin embargo, advierte que en la práctica esas responsabilidades se diluyen. "Las autoridades y los Estados que habilitaron o debieron controlar el cumplimiento de las normas de uso del suelo y arbolado público… deberían ser consideradas responsables de la muerte de personas por una ola de calor", sostuvo.
Desarrollismo, desigualdad y vulnerabilidad urbana
Novak también cuestionó la presión del desarrollismo inmobiliario: "Prima lo económico por sobre la sustentabilidad urbana y deja en evidencia un ambientalismo puramente discursivo."
Según explicó, la falta de reposición del arbolado urbano y la expansión de construcciones impermeabilizantes agravan la vulnerabilidad frente a las olas de calor, generando un escenario de riesgo que podría evitarse con planificación y cumplimiento normativo.
El derecho ambiental como herramienta ciudadana
En el plano legal, el abogado señaló la insuficiencia de los mecanismos actuales. "El derecho humano al ambiente sano debería poder ser reclamado a título individual y no solo atado a una acción colectiva", remarcó, subrayando la necesidad de nuevas vías procesales y de una ciudadanía ambiental más activa.
Al comparar con experiencias internacionales, citó los casos Mujeres Mayores vs. Suiza y Fundación Urgenda vs. Países Bajos, que obligaron a los Estados a actuar frente al cambio climático. En Argentina, sin embargo, no existen precedentes similares. "Los tribunales son reacios a tomar decisiones contra el Estado, y en el 99% de los casos el sujeto pasivo es siempre algún nivel del Estado", señaló.
Cumplir la ley también es cuidar la vida
En su reflexión final, Novak dejó un mensaje crítico y necesario: "Las leyes no son conjuros mágicos que por su mera existencia solucionarán los problemas. Si no se cumplen, son papel". Una advertencia sobre el riesgo de que los marcos normativos ambientales sigan sin traducirse en protección real para las personas.
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