"La honestidad es un cimiento sobre el que se edifica la confianza social"

Diego Yanez, Consejero de la Cooperativa de Servicios Públicos de Las Varillas y de Fecescor, continuó el ciclo de reflexiones en torno a José Pepe Mujica.
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Una de las dimensiones más reconocida de “Pepe”, fue sin duda su honestidad. A ella se refirió Diego Yanez, en el marco del ciclo de reflexiones de Fundación COLSECOR que tiene como centro a su presidente honorario.  

La honestidad, entendida como coherencia entre el decir y el hacer, entre los principios sostenidos y las decisiones tomadas, es identificada por la Fundación como una de las dimensiones más nítidas de la trayectoria de su presidente honorario. 

Sobre este aspecto Diego Yanez, integrante del Consejo de Administración de la Cooperativa de Servicios Públicos de Las Varillas y de la Federación de Cooperativas Eléctricas de Obras y Servicios Públicos de la Provincia de Córdoba (Fecescor), aseguró que “Pepe Mujica representa un ideal de liderazgo ejemplificador que prioriza la ética sobre la estética, la honestidad sobre la opulencia y el bien común sobre el individualismo. Su legado se basa en la poderosa idea de que la felicidad se encuentra en la sencillez y la solidaridad. Así lo expresó en su discurso en la cumbre de Río+20, donde cuestionó el consumismo y la acumulación de bienes. Allí criticaba la obsesión por el crecimiento económico a expensas del bienestar humano y del medio ambiente, argumentando que la sociedad moderna está atrapada en un ciclo de ´comprar, trabajar para pagar, y comprar más´. Esa postura lo diferencia de la mayoría de los líderes políticos”.


Esta dimensión humanitaria también se enfocó en la manera en la que “Pepe” ejerció el poder, sin privilegios ni ostentaciones, como un testimonio claro de ese compromiso. A lo largo de su presidencia, supo mantenerse fiel a sus convicciones, incluso en contextos de presión donde otros podrían haber cedido a la conveniencia o al interés personal. Así, al referirse a las consecuencias de la falta de honestidad en la vida pública, Yanez sostuvo que “en el marco de la vida pública, la falta de honestidad se relaciona directamente con la corrupción y la mentira y tiene consecuencias profundas que afectan a la sociedad en múltiples niveles. Se trata de un problema moral y también de un fenómeno que erosiona la confianza, debilita las instituciones y perjudica directamente la calidad de vida de los ciudadanos”.

 

En este sentido, agregó que “eso genera distanciamiento con la ciudadanía y falta de credibilidad, haciendo más difícil la gobernabilidad. Socava y destruye el pilar fundamental de cualquier sistema democrático ya que la toma de decisiones deja de basarse en el bien común y pasa a estar motivada por intereses personales o de grupos de poder, induce a la manipulación de procesos y a la impunidad, debilitando el Estado de derecho”.

 

En relación a esto, aseguró que “afecta directamente a la economía, la sociedad, a la falta de calidad de servicios y genera una profunda desigualdad, alimentando el resentimiento social y la inestabilidad. Erosiona los principios de solidaridad y respeto mutuo. Así, las consecuencias de la falta de honestidad son el debilitamiento de la democracia y la pérdida de confianza en las instituciones, así como el perjuicio económico y social y la erosión de los valores éticos. Es algo que si no se combate, puede destruir los cimientos de una sociedad justa y próspera”.


Al ser consultado en torno a la vinculación de esta dimensión de Pepe con la confianza social, Yanez indicó que “la honestidad es un cimiento sobre el que se edifica la confianza social. Es un valor que trasciende lo individual y tiene un impacto directo en la salud, la estabilidad y la prosperidad de una sociedad. Sin honestidad, la confianza se desvanece y las instituciones pierden legitimidad, dejando a la sociedad vulnerable a la corrupción y a la desigualdad. Fortalecer la honestidad en todos los niveles es, por lo tanto, una tarea esencial que debemos fomentar para construir una sociedad más justa”.


Frente a la pregunta sobre si puede una comunidad crecer sin honestidad institucional, aseguró que “si bien puede experimentar un crecimiento superficial o a corto plazo, este tipo de avance está construido sobre cimientos frágiles que, con el tiempo, se desmoronan, impidiendo un desarrollo equitativo. El crecimiento de una comunidad debe medirse por la calidad de vida, la igualdad de oportunidades y la cohesión social. Estos factores no pueden florecer en un terreno fértil para la deshonestidad institucional. El crecimiento verdadero y sostenible requiere un compromiso con la transparencia, la rendición de cuentas y la justicia”.


Finalmente, frente a la consulta relacionada a la forma en la que se enseña y transmite la honestidad como valor colectivo, Yanez sostuvo que “requiere un enfoque multifacético que involucre la familia, la educación y las instituciones, creando un entorno donde la honestidad sea la norma y no la excepción. Enseñar la honestidad como valor colectivo es un proyecto a largo plazo que implica la participación activa de todos los sectores de la sociedad. Necesita que la honestidad se predique, se practique y se defienda, creando un ambiente donde sea la mejor opción para todos”.