La humildad ocupa un lugar central entre las seis dimensiones humanitarias desarrolladas por la Fundación para profundizar en la figura de su presidente honorario.
Un eje que propone pensar un modo de ejercer el liderazgo basado en la coherencia entre las palabras y los actos, característica distintiva de José "Pepe" Mujica. A lo largo de su vida pública la sencillez, el respeto por los demás y la austeridad, marcaron su recorrido, convirtiendo a la humildad en un rasgo permanente y reconocible, incluso más allá de las fronteras.
En este marco Fernando Mondino, gerente de la Cooperativa Telefónica de María Susana (Cotelmas), Santa Fe, reflexionó sobre cómo se expresa ese rasgo en líderes o dirigentes. "La verdadera humildad en líderes o dirigentes se reconoce cuando éstos aceptan sus limitaciones y debilidades, hecho que les permite buscar ayuda o apoyo cuando es necesario. De esta forma, no buscan el crédito para sí mismos, sino que valoran la contribución de los demás. Este tipo de personalidades escuchan y comprenden a sus seguidores y toman decisiones considerando diferentes perspectivas y opiniones. Entre otras aptitudes, siempre están abiertos al diálogo y permanentemente se mantienen dispuestos a aprender".
Frente a la consulta sobre si esta característica puede ser un acto de rebeldía en un mundo competitivo, Mondino sostuvo que "efectivamente, la humildad termina siendo un acto de rebeldía en un mundo competitivo ya que implica, en un punto, vivir sin la necesidad de valoración externa, la aprobación de los demás. Esto supone también aceptar las propias limitaciones y enfocarse en los objetivos sin compararse. Desde mi punto de vista, esta virtud mejora las relaciones, puesto que también predispone a escuchar y a aprender del otro".
Al ahondar en la figura del presidente honorario de la Fundación Colsecor, Mondino indicó que "José "Pepe" Mujica es un ejemplo de que se puede ejercer el poder con humildad. No cambió sus costumbres una vez que fue presidente, de hecho, eligió vivir en su chacra en vez de la residencia oficial y donó parte de su salario, reafirmando su compromiso con los demás".
Agregó que "gran cantidad de veces se observa en altos niveles cómo una persona que accede al poder y sobre todo si permanece demasiado tiempo en él, pierde los valores de la humildad. Esto es posible de observar incluso en pequeñas comunidades. El ejercicio del poder con humildad supone fomentar la empatía y comprensión, promover la colaboración y el trabajo en equipo, escuchar activamente y tomar decisiones informadas considerando diferentes perspectivas".
La humildad, los proyectos y la práctica cotidiana
Al referirse al rol que cumple la humildad en la realización de proyectos y en el aprendizaje comunitario, Mondino indicó que "fomenta la colaboración, permitiendo a los individuos trabajar juntos de manera efectiva y ayuda a resolver conflictos ya que las personas están dispuestas a escuchar y a encontrar soluciones que beneficien a todos. Posiblemente sea también un motor para la innovación, permitiendo a los integrantes de grupos a estar más abiertos a nuevas ideas y perspectivas lo que puede llevar a generar soluciones creativas".
Así, al referirse a las enseñanzas que deja la humildad al practicarla cotidianamente, Mondino aseguró que "practicar esta virtud cotidianamente nos enseña a valorar las cosas simples, a ponernos en el lugar de los demás y tratar de entender su punto de vista. Reconocer nuestros errores, no negarlos o justificarlos sino aprender de ellos para no repetirlos, es otra sabiduría que nos deja la práctica diaria. La humildad fomenta el crecimiento personal y permite que aceptemos lo que tenemos y disfrutemos del presente. Así vivió Pepe".




