Diálogos Institucionales

"Los indicadores educativos de cantidad vienen mejorando y aumentando, aunque a costa de la calidad"

Leyre Sáenz Guillén, analista de datos de Argentinos por la Educación y autora del informe "Tiempo en la escuela: evidencia y comparaciones", se refirió a la realidad educativa de nuestro país

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leyre saenz guillen 2 Argentinos por la educación

Leyre Sáenz Guillén es Licenciada y Magíster en Economía por la Universidad de San Andrés, donde también desempeñó las funciones de asistente de investigación y docente. Integra el equipo de Argentinos por la Educación, una organización que trabaja con datos para conocer el estado de la educación en el país y busca realizar una transformación a través de la generación de información, acuerdos y campañas. En diálogo con Alberto Calvo, responsable de relaciones institucionales de Fundación COLSECOR, evaluó la problemática educativa actual del país al tiempo que acercó alternativas de solución.


-¿Qué están observando desde Argentinos por la Educación sobre la complejidad escolar en la actual coyuntura?

-En educación siempre hablamos de indicadores de cantidad, por un lado, y de indicadores de calidad, por otro. Son las dos caras de la misma moneda. Básicamente los de cantidad hacen referencia a todo lo que es acceso, cobertura, tasas de abandono escolar. ¿Qué vemos ahí hace 20 años en Argentina? Venimos mejorando. Actualmente, en todo lo que es primaria y secundaria, casi el 100% de los chicos en edad escolar, o sea, que tienen que estar en el aula, actualmente están, lo cual es un gran logro. Tenemos, claramente, un sistema escolar más integrador. A su vez, de la mano de esto, las tasas de abandono escolar, en especial en la secundaria, vienen cayendo sostenidamente. Esta es la cara buena de la educación argentina y el primer paso para después lograr aprendizajes de calidad.

Del otro lado, la parte de los indicadores de calidad, venimos viendo que, en los últimos 20 años, así como indicadores de cantidad vienen mejorando, los de calidad vienen bajando sostenidamente. Hay otros países que tienen todo lo contrario, que en sus pruebas estandarizadas ves que en calidad les va súper bien. Sin embargo, cuando ves quién está en el aula observás que su sistema sólo integra a los mejores, que solo quedan los mejores en el aula, porque, al ser un sistema tan exigente, excluye a la mayor parte de los chicos y solo quedan "los mejores".  Por eso les va bien. El ideal tampoco es ese.


-¿Cuál es, entonces?

- El ideal obviamente es un punto medio: que haya la mayor cantidad de chicos integrados, con aprendizaje de calidad. Argentina, en los últimos años, estuvo priorizando la política de integrar, pero es verdad que todo esto fue a costa de una gran pérdida en la calidad. Por ejemplo, un primer dato: en tercer grado actualmente de los chicos de ocho años en Argentina, solo uno de cada dos comprende un texto básico, lo cual es muy bajo.  Lo importante para mí acá es que la dificultad ya empieza desde los primeros años. No es que en la secundaria arrancan las complicaciones, sino que ya desde los ocho años, la mitad de los chicos no comprende un texto básico. Eso responde a tu pregunta del lado de la política pública. Desde Argentinos por la Educación, a raíz de este dato, empezamos una campaña de alfabetización. Hay que volver a priorizar toda esta parte de la calidad, especialmente en los primeros años, porque si no cerrás la brecha ahí, después obviamente, se va empeorando, y ni hablar después del nivel Universitario o Terciario. Ahí empezamos una campaña por la alfabetización y logramos, el año pasado, que 18 gobernadores firmaran este compromiso por la alfabetización. A su vez, el presidente, Javier Milei, firmó este compromiso. Esto se concretó. Este año, en julio, salieron 24 planes de alfabetización jurisdiccionales y un plan nacional. Estos planes de alfabetización son un hito importante porque volver a los primeros años permite mejorar este lado de la calidad, una vez que la integración ya está ganada, que, de nuevo, es importante mencionarlo también.


-Con respecto a la formación, ¿qué están encontrando ustedes en este punto en las diferentes provincias?

-Nosotros vemos que un 30% de los docentes trabajan en más de una escuela y esto es tres veces por encima del promedio de la región. A su vez, también un 14% de los docentes trabaja en algún otro trabajo remunerado que no tiene nada que ver con la docencia, y esto es el doble de la región. O sea, claramente las condiciones laborales y salariales del docente en Argentina no son buenas y son bajas cuando nos comparamos con los países limítrofes. Durante la formación secundaria, el Estado tiene la obligación de ofrecerles cursos. 

Cuando vos hablás con los docentes, ellos mismos te dicen: 'Por favor, que nos den cursos que sirvan.' O sea, de calidad. Cursos que también se adapten a la realidad de ahora, a los nuevos métodos de aprendizaje e innovación tecnológica. Te dicen que esos cursos ya quedaron obsoletos. La docencia es un tema que hay que saldar por todo lo que te menciono. Primero, las condiciones no están siendo buenas. Tampoco el salario está pudiendo alcanzar la necesidad del docente, y esto obviamente después impacta en los aprendizajes en el aula. 

Otro dato que puede ser interesante: los docentes pueden ser titulares o suplentes. Cuando vemos en las escuelas más vulnerables, el 30% de los docentes son suplentes, y esto está por encima de las escuelas más favorecidas, en donde el guarismo es de un 15%. Eso te está mostrando que, las condiciones son tan difíciles en las escuelas más vulnerables que el docente pide una licencia y por eso hay un suplente ahí. A la vez, esto retroalimenta que el chico más vulnerable tenga un docente suplente que tiene más rotación, que además es más joven porque el 60% de los suplentes tienen entre 20 y 25 años, y esta brecha se sigue profundizando también desde ese lado.

 

lEYRE SÁENZ gUILLÉN
 


-Siempre que abordamos el tema de la calidad educativa, aparecen las Pruebas PISA. ¿Algo para considerar respecto a los últimos resultados?

-Me gustaría mencionar dos cosas. Por un lado, las pruebas PISA que mencionás son pruebas internacionales que se hacen en 80 países del mundo a chicos de 15 años. En estas pruebas, lo que vemos es que en matemática -porque esta última versión de 2022 se enfocó en matemática- un 70% de los chicos no logra los niveles mínimos. Muchas veces, hay un mito que dice que no es una prueba que esté hecha para países sub-desarrollados, y que por eso nos va mal: porque no está adaptada a la currícula de Argentina, y no se puede comparar. 

En un último informe que hicimos hace un par de meses, nos quisimos meter un poco más en ese tema y respondernos qué estaba pasando detrás de estas pruebas PISA, y vimos que el 80% de las preguntas que se hacen en las pruebas PISA están en la currícula de Argentina. O sea, realmente son cosas que los chicos ven en el aula. Por ejemplo, los ejercicios de matemática que se tomaban eran, por ejemplo: una regla de tres, calcular una proporción simple. Entonces realmente eran cosas que sí vemos acá y que no se entiende cómo el 70% de los chicos no logra el nivel básico.


-¿Hay diferencias significativas entre provincias?

-Con respecto a una apertura entre provincias, tenemos las pruebas Aprender, que son pruebas que toma el Ministerio de Educación todos los años. Toma un año primario y un año secundario, rotando, de lengua y matemática, y podemos ver diferencias entre las provincias. Muestran que hay una gran correlación entre el nivel socioeconómico y los puntajes. Las provincias más favorecidas, como podría ser la Ciudad Autónoma de Buenos Aires o Córdoba, tienen mejores resultados que las provincias más vulnerables y lo mismo pasa con el servidor de gestión. Muchas veces nos dicen 'Ah, en la estatal les va peor. Porque es peor que el sector privado', y la realidad es que no. En primer lugar, el 70% de los alumnos en Argentina están en estatal. Después, la mayoría de las privadas son subvencionadas, y al final te queda un 7% de privada sin subvención. Entonces realmente, la privada en Argentina es un sector muy chico. Cuando vos ves detrás de esos sectores de gestión, obviamente los chicos más vulnerables están en la estatal. El reflejo de la nota, más que de la diferencia entre las provincias o las gestiones, es sobre el nivel socioeconómico que trae el chico de la casa y que obviamente después el sistema escolar no está pudiendo cerrar esa brecha que trae.


-Respecto a la tasa de graduación entre mujeres y varones en la secundaria, ¿Qué datos arrojan los indicadores?

-Los indicadores de cantidad vienen mejorando y aumentando, aunque a costa de calidad. Entonces el chico repite menos porque es más fácil, y al repetir menos se frustra menos. Entonces no abandona y termina egresando. Por un lado, tenemos más tasa de egreso. Eso viene aumentando: más personas con secundario.

Acerca de la distinción entre varones y mujeres: en la escuela, vemos que a las mujeres les va mejor en lengua y a los varones, en matemática. En el momento de egresar, sin embargo, de la escuela egresan más mujeres que varones. O sea, actualmente más mujeres tienen título secundario que varones en Argentina.

Cuando vamos al superior, vemos un último dato importante e interesante en términos de egreso: a los chicos en las pruebas Aprender se les pregunta antes de egresar qué quieren hacer inmediatamente después de terminar la escuela, y ahí hay un 80% de los chicos que te contesta: "Quiero seguir estudiando". Acá, vemos que el nivel socioeconómico más favorecido sube a un 90%, por ejemplo, y el más vulnerable queda en un 72% ó 73%, es decir, no baja tanto, lo cual también demuestra que hay una demanda del chico en seguir estudiando y no existe el mito de que los sectores más vulnerables quieren solamente trabajar. Acá te estoy mostrando que un 70% de los chicos quiere seguir estudiando.


-¿Qué sucede una vez que egresan?

-Cuando vamos a lo que ocurre luego, una vez que egresan, vemos que, de los sectores más favorecidos, solo un 50% de ese 90% que quería seguir estudiando lo logra efectivamente, ya sea en un terciario o un superior, y cuando vemos a los más vulnerables cae alrededor de un 20%, o sea, cae muchísimo. Acá hay dos cosas. Primero, realmente el chico quiere seguir estudiando. ¿Y por qué no lo logra? ¿Por qué no logra concretar estos estudios? Porque no logró consolidar los aprendizajes que debería haber consolidado en la escuela primaria y secundaria. Cuando llega a la universidad, se da cuenta de que no puede, que no logra entender estos contenidos, y ahí es cuando la realidad lo frustra. Ahí, el sistema educativo no puede aceptar que los chicos que quieran estudiar no puedan hacerlo, entonces hay que ver cómo preparar mejor a los chicos en primaria y secundaria en calidad de aprendizaje para que lleguen mejor a este nivel superior, y después como acompañar esta trayectoria y habilitar que el chico que quiera estudiar, lo pueda hacer.


-¿Cómo varían los índices de acceso a la educación en zonas rurales y zonas urbanas? 

-Cuando nosotros vemos las pruebas Aprender, aparte de abrir por estatal y privado, el dato más interesante para ver entre rural y urbano es la desigualdad. Hay cuatro categorías: Estatal urbana, estatal rural, privada subvencionada y privada sin subvención. La diferencia clave entre rural y urbano es la mezcla o la desigualdad que tenés en el aula. Cuando vos tenés una escuela urbana, ves que hay mayor diversidad de nivel socioeconómico en el aula, versus la escuela rural. A la hora de los aprendizajes, es importante que haya cierta diversidad de nivel socioeconómico en el aula, porque uno se nutre mucho de conocer contextos diferentes, y está comprobado que este efecto de pares realmente es nutritivo para el aprendizaje del chico, entonces la diferencia más clave entre rural y urbana creo que sería este tema más de la desigualdad del universo económico. En las escuelas urbanas, hay una mayor mezcla que favorece a los aprendizajes. 


-En las investigaciones, desde Fundación COLSECOR establecemos cuatro estratificaciones: localidades de hasta 10 mil habitantes, de 10 mil a 35 mil, de 35 mil a 100 mil, y más de 100 mil. Siempre nos interesa encontrar elementos que nos ofrezcan un entendimiento situado, considerando las densidades poblacionales. 

-Con respecto a pueblos chicos, nosotros vemos que tienen mejores aprendizajes y puntajes que las escuelas más grandes o que las de los lugares más grandes. Acá juega un poco el hecho que el docente tenga menos chicos por aula, entonces, obviamente, el aprendizaje es mejor. Lo que podemos ver, por lo menos en los lugares chicos, es que está habiendo un mejor nivel de aprendizaje en lo que serían las pruebas Aprender. En lengua y matemática vemos que hay mejores resultados, y esto ayuda a los aprendizajes.

 

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