“No hay futuro cooperativo sin un presente que integre y forme a las juventudes”
Hace 25 años que Diego Schmidt es gerente de la Cooperativa Eléctrica de la localidad de San José, entidad a la que ingresó como administrativo, por concurso. Desde ese pueblo del partido de Coronel Suárez, provincia de Buenos Aires, comparte sus reflexiones en el ciclo que lleva adelante la Fundación COLSECOR en el marco del Día Internacional de las Cooperativas.
Al abordar el tema de las juventudes y el cooperativismo, Schmidt sostuvo que en lo que podría llamarse el ciclo de vida cooperativista, es importante que las diferentes generaciones estén empapadas de los principios y valores y puedan aplicarlos en la práctica. Construir dirigentes sociales, comunitarios y cooperativos es un proyecto a largo plazo, que puede plasmarse con un trayecto que complemente las formaciones individuales, para volcar el conocimiento y experiencia en el ámbito colectivo.
Sobre la forma de generar la inserción de los futuros dirigentes en el ámbito cooperativo, Schmidt se refirió a la importancia de la solidaridad como valor esencial en el cooperativismo, que ayuda a construir vínculos duraderos entre personas y generaciones. En este marco, la solidaridad intergeneracional cobra especial relevancia: no hay futuro cooperativo sin un presente que integre y forme a las juventudes.
En esta línea, indicó que es clave que las distintas generaciones se nutran mutuamente. Los jóvenes no sólo deben conocer los principios y valores cooperativos, sino que deben vivirlos y practicarlos. Formar dirigentes sociales, comunitarios y cooperativos requiere tiempo, acompañamiento y espacios concretos de participación.
Al desarrollar ese concepto, agregó que las cooperativas deben ser ese espacio. Sin embargo, este proceso no se da en un vacío. Vivimos en una sociedad donde el individualismo, el exitismo y la lógica capitalista muchas veces dominan la vida cotidiana. En este contexto,aseguró,debemos preguntarnos cómo generamos la inserción de las juventudes en el ámbito cooperativo y por qué es importante hacerlo.
Sobre la respuesta a esas preguntas, sostuvo que es clara. El cooperativismo ofrece otra forma de construir comunidad basada en la ayuda mutua, la equidad, la participación democrática y el compromiso con el bien común. Cuanto antes los jóvenes se vinculen con estas prácticas, mayores serán las posibilidades de sostenerlas en el tiempo y proyectarlas hacia el futuro.
Hoy, gran parte de la vida social, en especial entre las juventudes, se desarrolla de forma virtual y digital. Frente a la consulta sobre si las cooperativas están preparadas para ofrecer opciones en esos ámbitos para acercar a las juventudes, Schmidt indicó que algunas sí, otras todavía no. Aseguró que adaptarse a estas nuevas formas de comunicación e interacción no es opcional, es una condición para mantenerse vigentes y accesibles. Se trata de abrir canales, espacios, lenguajes y plataformas donde las juventudes puedan sentirse parte, puedan expresarse y también incidir.
Finalizó asegurando que la solidaridad intergeneracional cooperativa no es sólo un ideal: es una práctica concreta que implica abrir el juego, ceder espacios, compartir decisiones y confiar en que las nuevas generaciones también tienen mucho que aportar.