El sistema universitario público atraviesa una crisis presupuestaria histórica que pone en riesgo su funcionamiento. Por decisión del Gobierno nacional, por segundo año consecutivo las universidades nacionales tienen los recursos congelados, es decir, están operando con un presupuesto prorrogado a diciembre de 2023, que no contempla la inflación acumulada. Sin embargo, en las principales universidades públicas nacionales este 2025 reciben más ingresantes o mantienen las cifras de inscriptos en años anteriores.
En esta agenda pública de la Fundación COLSECOR reflexionamos sobre la evolución de la matrícula, el perfil de los y las ingresantes y las disciplinas elegidas. También reflexionaremos sobre las deudas históricas y los desafíos actuales que conlleva para las universidades públicas recibir más demanda, con menos recursos.
Ingresantes: perfiles y procedencia
Hay universidades que cerraron sus inscripciones recientemente y aún no han publicado cifras, pero otras casas de estudio ya cuentan con números finales de su matrícula de ingresos para este 2025, en algunos casos con récord de aspirantes, como es la Universidad Nacional de Rosario: allí se inscribieron 30.124 estudiantes nuevos, que se traducen en un 14,3% más que en el ingreso 2024 y un 31% más que en 2023.
Otra universidad que superó una cifra histórica de inscriptos es la Universidad Nacional de Río Negro. Entre las tres sedes (Alto Valle, Andina y Atlántica) en este 2025 ya se anotaron cerca de 8000 ingresantes. Por su parte, la Universidad Nacional de Mar del Plata concentró más de 20.000 inscriptos, un 20% más en los últimos tres años.
La Universidad Nacional de La Plata (UNLP) recibe este año un número cercano a los 40.000 nuevos ingresantes que se repartirán en las 150 carreras que allí se dictan. La cifra mantiene la tendencia de los últimos años, a pesar de tener una baja en la cantidad de inscriptos extranjeros, según explican desde la casa de estudios en esta nota periodística, con porcentajes que van del 38% menos en el caso de estudiantes ecuatorianos, 57% menos en el caso de estudiantes chilenos, y una caída del 65% entre estudiantes peruanos.
En la Universidad Nacional del Centro (UNICEN) van camino a los 5000 ingresantes, superando los 4649 del año pasado. Según explican desde la casa de estudio con sedes en Tandil, Olavarría y Azul, en años de crisis suele ocurrir un cambio en la conformación de la matrícula con menor cantidad de estudiantes de otras localidades, por los costos que implica viajar o mudarse, pero observan un mayor número de los locales, de modo que la matrícula tiende a compensarse.
Por su parte, la Universidad Nacional del Sur registró 7.673 inscriptos, la mayor cifra en la última década y un 30% más que en 2023, con aspirantes que pertenecen en un 52% al partido de Bahía Blanca, un 31 % proviene de distintas localidades de la provincia de Buenos Aires; el 11 % de la Patagonia y el 3 % de La Pampa.
El ingreso de la Universidad Tecnológica Nacional tuvo un incremento superior al 9% de personas inscriptas para este ciclo lectivo, en comparación a las que entraron en 2024. Un total de 34.819 aspirantes eligieron algunas de las 18 carreras de ingeniería que ofrece la UTN o las Licenciaturas en Administración Rural y en Organización Industrial.
En la Universidad Nacional de San Martin los primeros días de febrero se cerró la inscripción con 6879 aspirantes. Esta cifra es -7,5%, inferior al año anterior. Sin embargo, en la institución son optimistas en que se compensará con los aspirantes de dos nuevas carreras de grado: la Licenciatura en Desarrollo de Software y la Licenciatura en Economía del Conocimiento y cuyos datos estarán disponibles a fines de marzo. El perfil de procedencia se distribuye en un 31% de San Martín, 20% de CABA, 44% de otros distritos del AMBA (zona oeste, norte y sur), 5% del interior. De ese total, sólo un 3% son de nacionalidad extranjera. Las tres carreras con mayor cantidad de inscriptos son Tecnicatura en Redes Informáticas, en Diagnóstico por Imágenes y en Programación Informática. Más datos pueden encontrarse en este informe público de Secretaría de Planificación y Evaluación de la UNSAM.
Para este año, en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) se anotaron 49.724 estudiantes, lo que varía apenas el número con respecto a 2024, cuyos postulantes fueron 51.637. Según datos de la casa de estudio, las facultades con mayor cantidad de ingresantes son Psicología, Ciencias Económicas, Derecho y Arquitectura, Urbanismo y Diseño y algunas carreras de la Facultad de Ciencias Médicas, como Enfermería y Kinesiología. En la Universidad Nacional del Litoral el número en este 2025 (9.905) es muy similar al 2024 (10.089) distribuidos en las siguientes áreas: carreras de ciencias aplicadas (34,7%), ciencias sociales (33,51%) y ciencias de la salud (31,9%). Un 77% de los estudiantes inscriptos a la UNL son oriundos de la provincia de Santa Fe, mientras que el 19,87% proviene de la provincia de Entre Ríos. El restante 3,13% (309) es oriundo de otras provincias.
Tendencia en ascenso, aún con pandemia
El alza en la matrícula estudiantil es un proceso que lleva varios años. Ya en los 2000 comenzó un incremento en las universidades públicas que los especialistas atribuyen a varios factores, entre ellos, el crecimiento de egresados del nivel secundario, lo cual impacta en la educación superior, tanto estatal como privada. Por otro lado, varios trabajos dan cuenta del impulso que generó la creación de universidades en las últimas dos décadas en las que se crearon 24 casas de estudios, de gestión estatal-nacional, distribuidas en todo el país. A ello hay que sumar las que corresponden a los ámbitos provinciales. No obstante, es necesario aclarar que no es una relación lineal la creación de nuevas instituciones públicas y mayor acceso a la educación superior.
Por otro lado, la apertura de carreras no tradicionales también se observa como un empuje para muchas casas de estudios. Por dar un ejemplo, desde la Universidad de Rosario sostuvieron que la suba récord que tuvieron este año está estrechamente vinculada con la nueva oferta: según se publica en el sitio de la UNR, lideran "Corretaje Inmobiliario y Seguridad Ciudadana". Mientras que las variantes de Diseño no frenan su escalada de nuevos alumnos (Diseño Gráfico, Indumentaria e Industrial). "La posibilidad de estudiar Diseño en el ámbito público era una deuda con la sociedad que sólo podía acceder a estos recorridos académicos en el circuito privado", señalaron desde la UNR.
Otras casas de estudio, como la UTN, brindaron nuevas carreras intermedias (la Tecnicatura en Ciudades Inteligentes, en la Facultad regional de Neuquén, y la Tecnicatura Universitaria en Ciencia de Datos e Inteligencia Artificial en modalidad a distancia), o el caso de la Universidad Nacional del Sur que abrió en este 2025 la Tecnicatura Universitaria en Deporte y la Tecnicatura en Petróleo y Gas. En ese punto, las unidades académicas buscan ofrecer opciones vinculadas con mayor proyección laboral, como son las carreras tech o de orientación ecológica.
La Universidad del Chubut, por caso, lanzó para este año la Tecnicatura en Energías Renovables. Otro punto que se contempla para atraer más estudiantes es la oferta de trayectos más cortos. La UNTREF lanzó la carrera de Protección Civil y Emergencias, con duración de dos años y medio. La UBA, por ejemplo, abrió en 2024 tres tecnicaturas cortas (Producción y Gestión de las Artes; Archivística y Bibliotecología) y especializaciones como Tecnología Financiera.
Si bien la pandemia por Covid-19 obligó a una readaptación de la enseñanza universitaria (en contenidos, modalidad de dictado y uso de tecnologías) no alteró el flujo de estudiantes que eligen las universidades públicas. Por el contrario, en 2020, el año del confinamiento sanitario, la cantidad de alumnos inscriptos en las universidades estatales aumentó un 8,75% respecto a 2019. A su vez, el número de retención de quienes se inscribieron en 2020 fue del 62%, según datos de la Secretaría de Políticas Universitarias de Nación, una cifra similar -o incluso superior- al promedio de años anteriores. Las síntesis de indicadores de la Subsecretaría de Políticas Universitarias se encuentran disponibles aquí.
La modalidad remota que tuvo que implementarse de modo obligatorio por el aislamiento sanitario se sostuvo en muchas casas de estudio, una vez superada la crisis sanitaria. Así, carreras que eran 100% presenciales pasaron a ofrecer al día de hoy materias con cursada mixta. Con matices en la forma de adaptación, algunas universidades pudieron acomodarse más rápido que otras, como la Universidad Nacional de Quilmes que cuenta con educación virtual desde el año 1999, siendo pionera en Argentina en la utilización de plataformas virtuales para el dictado de clases.
En esa tendencia positiva el dato menos alentador refiere a la cantidad de egresados, pues en pandemia bajó casi el doble que a nivel ingresos (16%), escenario esperable, teniendo en cuenta que fue necesario una adaptación a las dinámicas pedagógicas, sumar infraestructura para docentes, administrativos y alumnos, y profundizar el desarrollo de los sistemas de gestión virtual, entre otros cambios que suelen tardar años y que aquí tuvieron que hacerse en meses.
En las estadísticas del sistema universitario argentino se observa la evolución suba de ingresantes desde 1999. Vale destacar que la serie 2023-2024 no fue publicada por la actual gestión de Capital Humano, que es el Ministerio que contiene la Secretaría de Políticas Universitarias (antes a cargo del Ministerio de Educación de Nación).
Año 2019
- Total de estudiantes en universidades públicas o estatales: 1.751.607
- Total de inscriptos: 471.827
- Egresados: 88.080
- Ingresantes en ciencia y tecnología: 23,2%
Año 2020
- Total de estudiantes: 1.872.591
- Total inscriptos: 513.151
- Egresados: 73.832
- Ingresantes en ciencia y tecnología: 26,1%
Una de las particularidades que se desprenden de estos datos es el aumento de quienes al ingresar a la Universidad eligieron carreras de ciencia y tecnología. Así, mientras en 2019 un total de 109.463 ingresantes optaron por ese campo de estudios, en 2020 se incrementó a 133.932 nuevos alumnos. Esas cifras siguieron en alza: para 2022, tres de cada diez ingresantes elegían estudiar ciencia y tecnología.
Año 2021
- Total de estudiantes en universidades estatales: 2.065.115
- Total de inscriptos: 556.628
- Egresados: 93.917
- Ingresantes en ciencia y tecnología: 27,9%
Año 2022
- Total de estudiantes: 2.030.633
- Total de inscriptos: 543.041
- Egresados: 98.728
- Ingresantes en ciencia y tecnología: 29,8%
En 2021, aún con modalidad virtual durante gran parte del año, continuó el crecimiento de la matrícula de ingresantes (8%+) y un notable aumento de egresados respecto al 2020 (21,3%). Al año siguiente, bajó levemente la cantidad de inscriptos, pero volvió a subir la cantidad de egresos (5%+), compensando, en parte, una de las deudas históricas de la universidad pública: lograr que más estudiantes culminen sus estudios. Vale señalar que, del total de egresados, seis de cada diez son mujeres, escenario que se mantiene en los últimos años.
Sectores populares, "primera generación" de universitarios
La tendencia histórica de crecimiento en la matrícula en las universidades estatales tiene un desagregado a destacar: esa suba fue mucho más intensa en los sectores populares. Un estudio del Observatorio Educativo de la UNIPE, que trabajó sobre los y las ingresantes al sistema universitario entre 2008 y 2015, periodo en que se crearon más universidades estatales, da cuenta de que el quintil 1 de la sociedad, el de menores ingresos, aumentó un 47% en la matrícula universitaria y el quintil 2 creció un 95%, el quintil de mayores ingresos solo trepó un 21%.
Esa línea coincide con el informe "La participación de los jóvenes de bajos ingresos en el sistema universitario argentino (1996-2023)" del Laboratorio de Políticas Educativas de la Universidad Nacional de Hurlingham, que realizó un análisis histórico sobre los datos de la EPH en relación a los ingresos de las familias de quienes estudian en las universidades del país.
Entre sus conclusiones el informe indica: "El porcentaje de jóvenes pertenecientes a los hogares de menores ingresos que asiste a la universidad prácticamente se triplicó en el periodo analizado, creciendo de apenas el 8,3% en 1996 al 21,2% en 2023 para el quintil más pobre y del 12,9% al 34% para el segundo quintil". "La participación en el sistema universitario de los jóvenes pertenecientes al 40% de las familias de menores ingresos se duplicó en el periodo analizado, pasando de representar el 18% de los estudiantes universitarios en 1996 al 42% en 2023", concluye. Ahora bien, si se pone la lupa en las 15 universidades que se encuentran en el conurbano y territorio bonaerense, los datos son más elevados: en promedio, el 78% de los ingresantes respondió que su padre o madre no fue nunca a la universidad.
Desafíos para una universidad pública, gratuita y de calidad
Esta novedosa composición del estudiantado en sectores populares trajo consigo nuevos desafíos a las universidades. ¿Cuántos estudiantes cuentan con Internet en su casa? ¿Cuántos de ellos pueden combinar trabajos remunerados y horarios de cursada? ¿Cómo impactan los aumentos de transporte o alquileres? Son solo algunas aristas que no pueden soslayarse desde la mirada de la educación universitaria. En un contexto de crisis económica en general y de recursos congelados para la educación estatal, el equilibrio es más complejo: contener mayor demanda, más vulnerable, con un presupuesto cada vez más escaso.
Como mencionamos previamente, uno de los problemas estructurales en la educación superior es el bajo nivel de egresos. En un trabajo académico sobre el sistema universitario argentino el investigador Pablo Buchbinder señala que existen tendencias estructurales que los distintos gobiernos y legislaciones no han logrado revertir, como las "altas tasas de deserción o la larga duración efectiva de las carreras". Faltan estrategias que fortalezcan los procesos de permanencia y graduación, concluye el investigador de Conicet.
Otra de los retos que figuran en ese trabajo académico de 2020 tiene ver con modificar la oferta tradicional ("prevalecen las carreras como Derecho o Medicina"). Sin embargo, ese es un dato que en los últimos años comenzó a modificarse, al menos con la apertura de carreras más novedosas, vinculadas con ingenierías en inteligencia artificial, ambientales o de gestión y planificación urbana.
En términos de coyuntura, un desafío mayúsculo es contener una demanda creciente de estudiantes con menos partida presupuestaria, tanto para la infraestructura como para el pago de los salarios docentes, que atraviesan desde que asumió el gobierno de Milei un deterioro sin precedentes, al menos, inédito en los últimos 20 años: los salarios cayeron un 71,8% frente a la inflación, según datos de la Federación Nacional de Docentes Universitarios (CONADU). Así, el ciclo lectivo 2025 debutó con un paro de 48 horas, anunciado por el Frente Sindical de Universidades Nacionales (agrupa a los principales gremios de docentes y no docentes), en reclamo por la pérdida del poder adquisitivo y el "desfinanciamiento estructural". Fortalecer la educación pública, gratuita (y de calidad) implica, inexorablemente, reparar ese escenario.





