“ResCom, Canasta y RePre marcan un avance hacia la soberanía informativa”
Buchardo es un pueblo de alrededor de 2000 habitantes, ubicado al sureste de Córdoba, cerca del límite con Buenos Aires. En esta localidad, la Cooperativa de Servicios Públicos implementa desde este año el Relevamiento Social Comunitario (ResCom) que impulsa la Fundación COLSECOR.
Esta investigación se suma al registro de la Canasta Básica Alimentaria y el Reporte de Precios que mensualmente se efectúa en la localidad.
Juan Martín, integrante del órgano de fiscalización de la Cooperativa de Buchardo, se refirió a los resultados de estos trabajos de campo al asegurar que para nosotros es una experiencia muy significativa. Históricamente, en el interior de Argentina muchas decisiones se toman a partir de datos que no reflejan la realidad de lo que pasa en nuestros pueblos, porque no es frecuente que se produzca información sobre nuestras localidades. Ahora, con estos proyectos podemos generar información propia, datos precisos que nos van a dar herramientas concretas para pensar estrategias, para poder reclamar políticas públicas adecuadas y también fortalecer las organizaciones de nuestras comunidades. Me parece que es un avance hacia la soberanía de la información.
Canasta Básica Alimentaria
Con respecto a los resultados de estas investigaciones, sostuvo que han superado ampliamente nuestras expectativas. Un ejemplo concreto es el resultado de la Canasta Básica Alimentaria, donde si bien teníamos una idea general de los precios, el hecho de verlo sistematizado, con un seguimiento mensual y poder hacer comparaciones, nos permite dimensionar mucho mejor el costo de vida real de nuestro pueblo. Desde el municipio mostraron interés en los datos, en conocer los precios que tenemos en el pueblo, a las familias, sobre todo teniendo en cuenta los sectores más vulnerables.
Al referirse a la relevancia de investigar el valor de la canasta en el territorio, sostuvo que creemos que es una herramienta fundamental. Muchas veces se mide la pobreza con indicadores que no se ajustan a nuestras realidades. Este proyecto nos permite poner en discusión esa mirada centralizada y construir nuestras propias referencias. De lo que realmente cuesta vivir en nuestros pueblos. Saber cuánto vale nuestra canasta básica, la canasta de nuestra localidad, nos da una medida más justa y real de las necesidades de la comunidad. Es una forma concreta de darle voz a los territorios.
Finalizó refiriéndose a la posibilidad de observar las variaciones de la Canasta Básica local en el tiempo, sostuvo que creo que es clave. Me parece que el seguimiento mensual nos permite ver los cambios, para identificar momentos críticos y también poder compararlo con otras localidades. Nosotros tenemos la suerte de que hay localidades vecinas que también participan y eso nos abre muchas puertas. Sí podemos pensar en compras comunitarias, en estrategias para cuidar el bolsillo de la familia. Me parece que las políticas locales para mejorar el acceso a los alimentos pueden ser muy buenas y tener esa información es poder llegar a transformar las realidades.