Córdoba

Miramar de Ansenuza

Es el único pueblo ribereño de la laguna Mar Chiquita en el noreste cordobés, es un paraíso para el avistaje de aves con más de 300 especies registradas, entre ellas los emblemáticos flamencos rosados. Impulsada por el turismo de bienestar, la localidad invita a recorrer sus museos y las enigmáticas ruinas del Gran Hotel Viena, uno de sus sitios más cautivantes.

Miramar de Ansenuza
Miramar de Ansenuza web

Miramar de Ansenuza es una localidad situada en el noreste de la provincia de Córdoba, Argentina, en el departamento San Justo. Se encuentra sobre la costa sur de la extensa laguna Mar Chiquita, también conocida como Mar de Ansenuza, el espejo de agua más grande de Argentina y el segundo de Sudamérica, solo después del Lago Titicaca. De hecho, es la única población ubicada en la ribera de esta gigantesca laguna, a la que sus habitantes cariñosamente llaman "La Mar".

Provincia: Córdoba 
Departamento: San Justo
Fundación: 18/11/1924
Población: 2799 habitantes (2022)

La fecha oficial de fundación de Miramar fue el 18 de noviembre de 1924, cuando el gobernador de Córdoba, Julio A. Roca (h.), firmó el decreto que estableció el ejido urbano de la población.

La Administración de Parques Nacionales de Argentina, ante la necesidad y urgencia por conservar áreas naturales con la máxima categoría de protección por su alto valor biológico, paisajístico, cultural y científico, creó en 1994 la Reserva Provincial "Bañados del Río Dulce y Laguna Mar Chiquita" como respuesta a diversos estudios científicos que demostraron la importancia del área. Tras analizar las presiones ambientales sobre el territorio, distintos ámbitos de gestión transformaron esta área en Parque Nacional y Reserva Nacional Ansenuza, con miras a garantizar la conservación a perpetuidad de la región. La protección permite resguardar recursos naturales y culturales frente al uso intensivo y promueve un modelo de turismo de bajo impacto.

El balneario experimentó un rápido desarrollo entre 1940 y 1960, impulsado por las propiedades terapéuticas de los barros y aguas saladas de la laguna. Durante este período, la localidad se consolidó como un destino turístico de creciente importancia. En la década de 1970, Miramar alcanzó una población estable de unos 4500 habitantes y contaba con 110 hoteles y un casino.

Durante gran parte del siglo XX, Miramar vivió un auge turístico ligado al "turismo salud": sus aguas saladas y barros eran recomendados para tratamientos terapéuticos. Uno de los hitos más importantes en el desarrollo urbano de Miramar fue la construcción del Hotel de Victorio Rosso, en la década de 1920. Este hotel, además de ser un lugar de alojamiento, se convirtió en un símbolo de la localidad. Durante muchos años, quienes llegaban a Miramar lo hacían pasando por este hotel, cuyo cartel de "Mira-mar" inspiró a muchos a pensar que era el origen del nombre de la localidad. El hotel atraía a turistas de Córdoba, Rosario, Buenos Aires, Santa Fe y, en algunos casos, de otros países. Un Ford T carrozado realizaba el trayecto entre Miramar y Balnearia, desde donde el tren o la empresa de autobuses El Tío conectaba a los viajeros con la ciudad de Córdoba.

A medida que la población crecía, la costa de la laguna se fue poblando con muelles, casillas, vestuarios, embarcaciones y, por supuesto, los visitantes que llegaban a disfrutar de los beneficios de la fangoterapia. Este tratamiento, que utilizaba el barro de la laguna, era considerado un remedio eficaz para diversas afecciones, como el reumatismo. A pesar de la sequía que se prolongó entre 1944 y 1955, las propiedades curativas del agua de la laguna se intensificaron, debido a su mayor concentración de sales, que alcanzaba más de 200 gramos por litro. En 1948, se construyó un canal de un kilómetro y medio de largo y un metro de profundidad para conducir las aguas a las piletas de inmersión.

El desarrollo económico de Miramar también incluyó la cría de coipos (conocidos localmente como "nutrias") en cautiverio, que se inició en 1951 y alcanzó una producción de 200.000 pieles anuales en más de un centenar de criaderos. Además, se implementó una producción hortícola intensiva. Sin embargo, hacia 1957, la laguna volvió a acercarse a la costa de Miramar, lo que obligó a reforzar las defensas costeras con piedras. A fines de 1959, debido al avance de las aguas, se llevaron a cabo trabajos para proteger la costanera. En 1961, las aguas retrocedieron nuevamente, lo que anunciaba el inicio de una nueva sequía.

Las ruinas de la ciudad de Miramar. Desde octubre de 2022, los miramarenses y turistas pueden caminar entre las ruinas de lo que fue la época dorada de Miramar. Este fenómeno se debe a una sequía que afecta la región en general. 

La localidad cuenta con varios museos que narran su pasado: el Museo de Ciencias Naturales "Aníbal Montes", el Museo Fotográfico "Dante Marchetti" y la Capilla Museo San Antonio, que rememora la presencia croata en la zona.

Su cooperativa

La Cooperativa Eléctrica y de Servicios Públicos Miramar Limitada fue fundada el 14 de mayo de 1964 e inició sus actividades el 21 de enero de 1965. El crecimiento de la localidad trajo consigo la necesidad urgente de proveer energía eléctrica a toda la localidad, dado que no todos los habitantes disponían de este servicio y los generadores disponibles en ese momento no cubrían la demanda.

Cooperativa Eléctrica y de Servicios Públicos Miramar Limitada
Cooperativa Eléctrica y de Servicios Públicos Miramar Limitada

Un poco de historia: En los primeros años del siglo XX, el pionero Félix Marchetti fue quien introdujo el primer generador de energía eléctrica en el pueblo, un motor de 18 caballos de fuerza que instaló para iluminar su propio hotel, el Hotel Rafaela. Pronto, los habitantes de la zona empezaron a percibir las ventajas de este adelanto y solicitaron a Marchetti la posibilidad de extender el servicio a toda la comunidad. En respuesta a esta demanda, Marchetti instaló un motor más grande, de 60 caballos de fuerza, y ubicó la nueva planta en un espacio distinto al del hotel, sobre la calle Libertad. Esta instalación, que también incluía una fábrica de hielo, permitió abastecer a los vecinos, quienes comenzaron a llamar al lugar "la usina".

En 1926, tras la disolución del Hotel Rafaela y la liquidación de sus muebles y enseres, las instalaciones de la usina fueron adquiridas por los hermanos Arnoldo, Santiago y Albín Reutemann. Con el paso de los años, Max y Albín Reutemann asumieron la gestión de la usina, ampliando la capacidad de la planta conforme al crecimiento de la población.

La usina eléctrica continuó funcionando hasta mediados de 1965, cuando se formalizó la creación de la Cooperativa Eléctrica. Este surgimiento fue el resultado de la iniciativa de un grupo de pobladores visionarios que, impulsados por los principios del cooperativismo, se unieron para ofrecer a la comunidad una solución al problema energético, tanto en la zona urbana como en la rural. Cabe destacar que la cooperativa fue una de las primeras en Argentina en construir una red eléctrica que abasteciera también a las áreas rurales, un hecho clave dado que la región contaba con una gran cantidad de colonos agropecuarios y criaderos de nutrias.

A lo largo de los años, la cooperativa ha ampliado significativamente su oferta de servicios, adaptándose a las crecientes necesidades de la comunidad. Actualmente, brinda una variedad de servicios que incluyen energía eléctrica tanto para la zona urbana como rural, servicios de grúa, sepelio, ambulancia y banco de sangre, así como de ortopedia, museo fotográfico y cremación. Además, ofrece beneficios asistenciales, pozos semisurgentes, telefonía corporativa, video cable e internet, convirtiéndose en un pilar fundamental para el bienestar de los habitantes de Miramar.

La cooperativa ha enfrentado varias dificultades económicas, especialmente durante los períodos de crisis climáticas que afectaron gravemente a la localidad, como las ocurridas en 1959, 1977 y 2003. Estos eventos provocaron un éxodo de la población y causaron importantes pérdidas económicas y sociales para la comunidad. A pesar de estos desafíos, la cooperativa logró sobreponerse, maximizando sus recursos y adaptándose a las circunstancias sin perder de vista sus objetivos ni la calidad de los servicios prestados.

Foto lateral que representa iconos importantes la torre del Gran Hotel Viena, la primer Capilla Croatta y la escritura Parque Nacional Ansenuza
Foto lateral que representa iconos importantes la torre del Gran Hotel Viena, la primer Capilla Croatta y la escritura Parque Nacional Ansenuza

 

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